Pueblos Pobres Gente Rica

Nuestro viaje en bicicleta por Uruguay se orienta en base a una cierta planificación, sin embargo el itinerario a seguir tiene un orden que se ve siempre sujeto a modificaciones en función de la información que vamos adquiriendo sobre los lugares y las posibilidades que ofrece cada camino. Existen algunos ejes que nos ayudan a ordenar los trayectos y estos son: visitar al menos por un día a la gran mayoría de pueblos (sin importar su tamaño) y también aquellos paisajes que no necesariamente están en los itinerarios turísticos tradicionales pero cuentan con un gran valor ambiental y/o cultural. Desde el principio pensamos que las capitales departamentales ofrecerían poco en lo que refiere a paisajes naturales y suelen ser más complicadas para acampar por lo que no las priorizamos, sin embargo hemos estado en todas las de los departamentos que pasamos. 

En nuestro intento por priorizar los pueblos y las ciudades pequeñas nos hemos encontrado con algunos discursos que se repiten en las conversaciones con vecinos. Como decíamos, el itinerario se ve sujeto a la información que vamos adquiriendo, pero en algunos casos conviene hacer oídos sordos. En más de una ocasión hubo personas que no encontraron sentido a nuestras ganas de llegar al siguiente pueblo y nos preguntan si la idea era visitar a algún pariente o habían razones mas esperables para que fuéramos en bicicleta a determinados pueblos, sorprendiéndose porque sólo queremos conocer esos territorios y a esas personas. 

Allá no hay nada, sólo un par de casitas. ¿Qué van a hacer allá? Estas expresiones han sonado más de una vez en conversaciones con vecinos de pueblos pequeños y también de ciudades mayores. Al principio intentábamos expresar cada uno de los motivos, con el tiempo vimos que es un patrón que se repite y tiene que ver con la expectativa de la mayoría de las personas, con respecto a los viajeros. Cuando los viajeros son vistos como turistas, nosotros solemos ocupar ese lugar. También hemos sido vistos como "andantes" y aprendimos sobre un nombre específico del nómada de la campaña uruguaya.

La idea no es centrar el texto en nosotros sino en un lugar de estos donde estuvimos y aprendimos mucho en pocos días. En el centro sur del  departamento de Soriano hay un grupo de pueblos que son únicos en sus características, si miramos el Uruguay desde el Río Negro hacia abajo. En esa zona podemos ver un retazo de la historia nacional y también movimientos que resumen lo que sucede en otros rincones del país. Pueblos que han comenzado a desaparecer, otros donde van quedando pocas casas, uno que resiste al reacomodo habitacional y un núcleo de viviendas de Mevir. En esa zona se puede contemplar una foto del proceso de creación de uno de los tantos pueblos con casi dos siglos de historia que fueron tomando la forma regular y legal actual de la mayoría de la campaña oriental. Estamos hablando de Perseverano, Lares y Castillo. Con algunos con pocas casas como Pereyra y otros ya desintegrados como Pueblo Guerrero y otros.

Llegamos directamente al Puesto Policial ya que el camino vecinal que nos conectó desde la zona de Palmitas hasta Perseverano desemboca en ese lugar, en seguida de pasar el puente sobre el río San Salvador. Allí hablamos con Ramiro, el Policía local que se trasladó al lugar con la familia por cumplir esa función. Es oriundo de Fray Bentos pero dice que está muy cómodo en ese lugar y se lo nota integrado en la comunidad. Nos brinda la casa que está al fondo del puesto Policial para nuestra estadía y nos cuenta que allí vivía el funcionario de OSE (Obras Sanitarias del Estado) que ya se jubiló y también fue utilizada por Policías para alojarse. 

Esa misma noche Ramiro nos puso en contacto con Uruguay Guerrero, un vecino muy activo que es de profesión picapedrero y que después de la cena, camina un poco por el pueblo para bajar la comida. Una cita sin programación que resultó de gran valor para nosotros y suponemos que para él también. A esta persona le interesa conversar y compartir su conocimiento sobre la zona, además de tener curiosidad sobre otros puntos del país. Esa charla duró varias horas y la noche de invierno cayó fuerte y se encargó de resumir la cita. 

Al otro día quedamos de pasar a compartir un rato más y conocer los pormenores del trabajo que vienen haciendo para instalar en la historia oficial a la Batalla de Perseverano, que sucedió en el último cuarto del siglo XIX. Uruguay Guerrero no solo nos nutrió de información sobre este hecho histórico de lo que se llamaría la "Revolución Tricolor", también compartió con nosotros el gusto que tiene por su oficio de Picapedrero.

 

Tiene esta batalla y esta Revolución en general, varias particularidades. Una de ellas es que el 27 de setiembre de 1875 el Coronel Julio Arrué, uno de los jefes militares revolucionarios, desembarca en la Playa de la Agraciada. Teniendo en cuenta que esta revolución llevaba el nombre de "Tricolor" por la bandera de los Treinta y Tres patriotas, se puede presumir que la elección del lugar está relacionada con el interés de enaltecer el hecho histórico.

En estos pueblos donde pasamos 4 noches en total, también conocimos a Delia que es la hija de Pepa, una de las vecinas con más edad del Pueblo Lares. En su casa nos recibieron previa coordinación el día anterior y pasamos más de una hora conversando sobre cómo vivían y cómo viven en ese lugar. Después de la tertulia, nos convidaron con queso y una factura seca exquisita. Esa gente sí que sabe hacer cosas caseras.

Aquí arriba pueden escuchar gran parte de la conversación que tuvimos con Delia y Pepa, antes de irnos hicimos el registro de rigor para compartir y recordar.

En esta zona de Soriano nos encontramos frente a nuestros propios prejuicios y les preguntamos cómo nos veían. Fuimos viajeros, psicólogos, andantes y hasta héroes. Nos permitimos reflexionar sobre los modos en que las personas nos ven y se ven. Tuvimos en este lugar por primera vez, la experiencia de que no nos dejaran pagar en el almacén. Nos sentimos incómodos y agradecidos a la vez, no queríamos abusar pero aprendimos que aceptar lo que otro comparte es parte de la vida y valorarlo es una riqueza casi tan grande como compartir. 

 

Esa gente de los pueblos pobres compartió su tiempo, su comida casera y su curiosidad durante nuestra estadía en la zona. Ese lugar que nos inspiró varias reflexiones, hoy podemos decir que principalmente nos enseñó que la riqueza más grande es compartir. No es más rico el que más tiene, sino el que más comparte.

¿Qué pasa cuando las personas nos ven como turistas? Y, ¿qué busca un turista? Atractivos turísticos, que según los estamentos tradicionales suelen ser atractivos pre configurados para esos fines, circuitos y servicios como hoteles, restaurantes, etc. En la mayoría de los casos se parecen entre sí sin importar el país o la ciudad. Entonces pensamos que aquellos lugares que no ofrecen servicios de alojamiento, paseos y gastronomía no son sitios turísticos en la industria tradicional, y por ende no deberían llamar la atención de los visitantes. 

Pero, ¿nosotros somo turistas? Una y otra vez nos hacemos esa pregunta. Sabemos que el término "cicloturista" está asociado a los viajes en bicicleta. Si vamos a la definición de turismo en nuestro tiempo, se refiere a la actividad realizada en momentos de ocio o vacaciones que consta de visitar un lugar. Lo segundo va bien con lo que nosotros hacemos, pero lo primero no. Para nosotros esta viene siendo nuestra vida, movernos todo el tiempo y con objetivos específicos. Sin embargo los límites entre los conceptos no son claros y quizás tenga que ver con la definición original de "Turismo". En los inicios, los "tours" eran viajes largos realizados por jóvenes integrantes de la clase dominante como parte de su educación y formación para poder hacerse cargo de imperios y empresas familiares. Han pasado varios siglos desde entonces y hoy en día hablamos de otra cosa. Una industria que mueve mucho dinero y millones de personas que son más bien, consumidores de servicios.

A lo largo de este viaje hemos aprendido que existen factores clave en el nacimiento y desarrollo de los pueblos y que es a través de la historia de estos pequeños retazos de territorio que podemos acercarnos a comprender la historia de nuestro país. También hemos aprendido que no todos vemos lo mismo en las mismas cosas. Estamos contentos de poder desprendernos día a día de lo que no podemos cargar y de compartir lo que hay en las alforjas, ya que la riqueza radica en poder compartir lo que tenemos, como lo hicieron con nosotros las personas de estos pueblos. Disfrutamos de eso y es una elección intentar contagiarlo.

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Comentarios: 2
  • #1

    Manuel (miércoles, 28 noviembre 2018 23:51)

    Que grande, Uruguay Guerrero, es primo de mi papa, excelente persona y con una vocación y dedicación a lo que tanto ama como pocos, los trabajos en piedra que realiza realmente son excepcionales, ni que hablar de lo enriquecedor de su escritura. Gracias por difundir un poco de su trabajo

  • #2

    zulydch@gmail.com (jueves, 29 noviembre 2018 05:02)

    20 km por día